QUE ES LA INTERVENCIÓN PEDAGÓGICA EN EL ENFOQUE INTERCULTURAL.
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¿QUÉ ES LA INTERVENCIÓN PEDAGOGICA?
Es la acción intencional que desarrollamos en la tarea educativa en orden a realizar con, por y para el educando los fines y medios que se justifican con fundamento en el conocimiento de la educación.
Tipos de intervenciones del docente para alumnos con
dificultades de aprendizaje, discapacidad y/o aptitudes
sobresalientes.
Dentro de la función de docente, nos encontramos con la necesidad de intervenir de
distintas formas y con diferentes enfoques, pero, podemos agrupar éstas en tres tipos
básicos: Intervención Académica, Intervención Conductual e Intervención Emocional.
La intervención académica, es aquélla que impacta al área del aprendizaje cuyo
objetivo será el desarrollar estrategias, recursos y metodologías que permitan que los
contenidos propuestos para los estudiantes en los diferentes campos formativos y/o
asignaturas sean accesibles, funcionales y significativos.
Para ello debemos tomar en consideración los siguientes elementos:
1. Conocer al estudiante a profundidad así como todo el contexto que le rodea,
asimilando la mayor cantidad de información posible recabada por terapeutas,
padres de familia, maestros y amigos; así como la visión personal que se
construya en base a la relación docente-estudiante.
2. Reconocer los estilos de aprendizaje y/o canales de aprendizaje. A nivel de
integración sensorial se distinguen siete formas en los que las personas
recibimos, procesamos y aplicamos la información: visual, auditivo, kinestésico o
vestibular, táctil, propioceptivo, gustativo y olfativo.
3. Identificar las inteligencias preferentes del estudiante.
4. Considerar sus gustos e intereses.
5. Tener claridad en las habilidades y talentos.
6. Considerar sus áreas de oportunidad y condición de discapacidad, dificultad de
aprendizaje y/o discapacidad.
7. Contrastar con lo que está realizando el grupo, sin perder de vista lo que se ha
determinado como objetivos esenciales del alumno que presenta la condición
antes mencionada.
8. Tener objetivos claros: anuales, mensuales, semanales y por día.
9. Mantener una continuidad y secuencia en lo que se está trabajando.
10. Hacer partícipe al estudiante de lo que se espera de él, lo que se va a trabajar y
la forma en que se hará parte de su propio proceso.
11. Evidencias de los logros y los criterios de evaluación.
12. Reconocer los pasos consolidados y motivarlo a dar el siguiente nivel de
complejidad.
13. Utilizar materiales variados, previamente seleccionados y diversos.
14. Plantear el trabajo de manera agradable, atractiva y en forma de reto.
La intervención conductual tiene como objetivo el disminuir o eliminar una
conducta disruptiva que ocasiona una alteración y/o interferencia para el aprendizaje
y relación del estudiante con sus compañeros, docentes y/o padres de familia.
Para ello, es recomendable considerar los siguientes pasos:
1. Observar activamente la que conducta del estudiante en general.
2. Describir de manera clara y concreta sin interpretaciones la conducta a modificar.
3. Identificar qué sucede antes de ésta y qué sucederá después.
4. Reconocer los beneficios y/o ganancia que obtiene el estudiante con ésta
conducta.
5. Promover nuevas habilidades asertivas.
6. Trabajar de manera colaborativa: casa, escuela y terapia.
7. Definir estrategias de acción: tarjetas, fichas, lista de cotejo, semáforo, lista de
conductas, etc.
8. Implementar la estrategia de manera consistente en tiempo y forma.
9. Utilizar reforzadores positivos.
10. Definir desde el inicio la forma y criterios de evaluación de la intervención.
11. Apoyarse en los compañeros.
12. Evaluar intervención y hacer modificaciones.
Por último, la intervención emocional tiene como objetivo el acompañar y dar
pautas al estudiante para identificar sus emociones, su estado de ánimo y favorecer el
desarrollo de su autoestima.
Recordar que esta intervención no es una terapia, es una manera de contener,
organizar y desarrollar nuevas habilidades haciéndolas conscientes en el estudiante
para intervenir en situaciones que lo lastimen o le generen ansiedad previniendo una
crisis.
Toma en consideración las siguientes formas en las que puedes intervenir:
1. Escucha atenta y asertivamente lo que te dice el estudiante.
2. Observa sus cambios en los estados de ánimo.
3. Pregunta para obtener más información.
4. Has preguntas que consideren: Cómo te sientes con ello, qué te imaginas, por
qué te preocupa, quién te lo dijo, qué te provoca, qué se te ocurre.
5. Ayuda a que describa con claridad la emoción que esto le provoca o si tú la
identificaste favorece que se dé cuenta de ello, auxíliate de tarjetas, vocabulario,
movimiento del cuerpo, ejemplos, etc.
Toda intervención tendrá éxito si tu como docente estás tranquilo para implementarla,
si no es así, tómate tu tiempo, antes de hacerlo y pide ayuda o espacio a otro para
decidir, haciendo partícipe a tu estudiante de que requieres de éste tiempo, que no
tiene que ver con él o ella sino, que requieres de un tiempo para poder pensar qué
pueden hacer para mejorar la situación o desarrollar el aprendizaje.
Cada momento de interacción en el aula es una oportunidad para construir
aprendizajes y como docente tenemos la oportunidad de hacerlo un espacio de
descubrimiento y socialización.
Se analiza, por una parte, que la intervención educativa intercultural implica asumir la igualdad de la condición humana sobre la base de un diálogo de saberes con el fin de garantizar la libertad, la igualdad y la cohesión social; y por otra parte, como desafío sociopolítico para el reconocimiento de la existencia y supervivencia de los pueblos indígenas con sus conocimientos educativos, lenguas e identidades culturales.
En México, existe el proyecto diseño de materiales interculturales bilingües del Laboratorio de Lengua y Cultura del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). En este laboratorio se generan materiales educativos que buscan fortalecer la Red de Educación Inductiva Intercultural (REDIIN) y aportar a la construcción de una nueva educación intercultural bilingüe para México, en atención a los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas (BERTELY, 2007; ESTEBAN; BASTIANI, 2010).
Sus acciones se dirigen a profesores que se desempeñan en contextos indígenas en el nivel educativo preescolar y primario. Se ofrecen diplomados, talleres y laboratorios que se fundan en el inter-aprendizaje entre profesores indígenas y académicos no indígenas. Estos espacios se destinan a la apropiación y aplicación del Método Inductivo Intercultural, acuñado por Gasché (2008) en la Amazonía peruana, por la Unión de Maestros de la Nueva Educación para México (UNEM) y educadores independientes de Chiapas en colaboración con el CIESAS.
¿Qué es el enfoque intercultural?
El enfoque intercultural pretende fomentar la convivencia entre las personas de diferentes culturas y religiones a través de una mirada centrada en la persona como protagonista y titular de derechos. Con respecto a la estrategia, se plantea desde una mirada intercultural a las políticas públicas.
La interculturalidad como enfoque educativo apunta a la refundación de la democracia tomando en cuenta todas las posibilidades de desarrollo humano partiendo del reconocimiento y la valoración de la diversidad cultural. Por lo tanto la interculturalidad no puede ser una entidad formal, ni abstracta.
La interculturalidad desde la
educación, tiene una orientación socio política propositiva muy clara
expresada en acciones tendientes al reconocimiento de las posibilidades y
riquezas de nuestra diversidad, el sostenimiento de nuestras particularidades
y la lucha frontal contra las desigualdades instaladas en la sociedad en pos de
aportar a la solución de conflictos entre culturas y a la transformación del
marco estructural que origina inequidad política, socio- económica y cultural.
La manera como entendemos la interculturalidad desde la Educación toma
distancia del interculturalismo ligero o funcional que busca promover el
diálogo sin tocar las causas de la asimetría cultural ni social. Para hacer real
el diálogo hay que empezar por visualizar las causas del no-diálogo. Y esto
pasa necesariamente por un discurso de crítica social. Por lo tanto podemos
decir que:
“No hay por ello que empezar por el diálogo, sino con la pregunta por las
condiciones del diálogo. Dicho todavía con mayor exactitud, hay que exigir
que el diálogo de las culturas sea de entrada diálogo sobre los factores
económicos, políticos, militares, etc., que condicionan actualmente el
intercambio franco entre las culturas de la humanidad.
Esta exigencia es hoy
imprescindible para no caer en la ideología de un diálogo descontextualizado
que favorecería solo los intereses creados de la civilización dominante, al no
tener en cuenta la asimetría de poder que reina hoy en el mundo.”
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